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18 octubre 2011 2 18 /10 /octubre /2011 19:48

Creen los apologistas de la Teoría de la Evolución que con ella todo el "tinglado" de la religión (especialmente de la católica, claro está; siempre da más morbo si la que sale perjudicada es la Santa Madre Iglesia) queda demontado. Un relato como el del Génesis, en el que la creación del mundo y del hombre se cuenta como se cuenta, desacreditaría totalmente la fe en un Dios Todopoderoso que creó a los seres vivos, especialmente al hombre, de forma inmediata. Pero todos estos críticos no caen en la cuenta que la verdad que narra el Génesis en sus dos relatos acerca de la creación del hombre no es histórica, sino teológica. Ya autores tan antiguos como San Agustín reconocían que no había que tomarse al pie de la letra el relato de la creación en seis días (Gn 1, 2, 1-4). Y sin ir más lejos, recordemos lo que decía el Santo Padre Pío XII en su Encíclica Humani Generis (1950):

Por todas estas razones, el Magisterio de la Iglesia no prohíbe el que —según el estado actual de las ciencias y la teología— en las investigaciones y disputas, entre los hombres más competentes de entrambos campos, sea objeto de estudio la doctrina del evolucionismo, en cuanto busca el origen del cuerpo humano en una materia viva preexistente —pero la fe católica manda defender que las almas son creadas inmediatamente por Dios— (Humani Generis, 29).

Como vemos, el Magisterio de la Iglesia Católica acepta completamente la Teoría de la Evolución, en lo concerniente al cuerpo humano, y a todo el mundo material; eso sí, no podrá dar nunca su asentimiento -no podría ser de otra manera- a que la dimensión trascendente del ser humano, es decir, la aparición del alma humana, es resultado de dicha evolución, ya que ésta procede directamente de Dios, como ya dijo Santo Tomás de Aquino.

A su vez, Pío XII deja claro que la doctrina del Pecado Original no permite dudar de la creencia en una primera pareja de hombres -Adán y Eva-, de cuya unión surgieron generación tras generación, toda la humanidad:

Mas, cuando ya se trata de la otra hipótesis, es a saber, la del poligenismo, los hijos de la Iglesia no gozan de la misma libertad, porque los fieles cristianos no pueden abrazar la teoría de que después de Adán hubo en la tierra verdaderos hombres no procedentes del mismo protoparente por natural generación, o bien de que Adán significa el conjunto de muchos primeros padres, pues no se ve claro cómo tal sentencia pueda compaginarse con cuanto las fuentes de la verdad revelada y los documentos del Magisterio de la Iglesia enseñan sobre el pecado original, que procede de un pecado en verdad cometido por un solo Adán individual y moralmente, y que, transmitido a todos los hombres por la generación, es inherente a cada uno de ellos como suyo propio (Humani Generis, 30).

 

¿Pero cuál era la verdad teológica que el autor sagrado recibió por inspiración del Espíritu Santo y que dejó escrita en el Génesis? Lo primero que hay que recalcar es que el  Génesis contiene dos relatos acerca de la creación del hombre. Veamos cada uno de ellos:

El primero es el de Gn 1, 1-31.

Al principio Dios creó el cielo y la tierra.

La tierra era algo informe y vacío, las tinieblas cubrían el abismo, y el soplo de Dios se cernía sobre las aguas.

Entonces Dios dijo: «Que exista la luz». Y la luz existió.

Dios vio que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas;

y llamó Día a la luz y Noche a las tinieblas. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el primer día.

Dios dijo: «Que haya un firmamento en medio de las aguas, para que establezca una separación entre ellas». Y así sucedió.

Dios hizo el firmamento, y este separó las aguas que están debajo de él, de las que están encima de él;

y Dios llamó Cielo al firmamento. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el segundo día.

Dios dijo: «Que se reúnan en un solo lugar las aguas que están bajo el cielo, y que aparezca el suelo firme». Y así sucedió.

Dios llamó Tierra al suelo firme y Mar al conjunto de las aguas. Y Dios vio que esto era bueno.

Entonces dijo: «Que la tierra produzca vegetales, hierbas que den semilla y árboles frutales, que den sobre la tierra frutos de su misma especie con su semilla adentro». Y así sucedió.

La tierra hizo brotar vegetales, hierba que da semilla según su especie y árboles que dan fruto de su misma especie con su semilla adentro. Y Dios vio que esto era bueno.

Así hubo una tarde y una mañana: este fue el tercer día.

Dios dijo: «Que haya astros en el firmamento del cielo para distinguir el día de la noche; que ellos señalen las fiestas, los días y los años,

y que estén como lámparas en el firmamento del cielo para iluminar la tierra». Y así sucedió.

Dios hizo que dos grandes astros –el astro mayor para presidir el día y el menor para presidir la noche– y también hizo las estrellas.

Y los puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra,

para presidir el día y la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y Dios vio que esto era bueno.

Así hubo una tarde y una mañana: este fue el cuarto día.

Dios dijo: «Que las aguas se llenen de una multitud de seres vivientes y que vuelen pájaros sobre la tierra, por el firmamento del cielo».

Dios creó los grandes monstruos marinos, las diversas clases de seres vivientes que llenan las aguas deslizándose en ellas y todas las especies de animales con alas. Y Dios vio que esto era bueno.

Entonces los bendijo, diciendo: «Sean fecundos y multiplíquense; llenen las aguas de los mares y que las aves se multipliquen sobre la tierra».

Así hubo una tarde y una mañana: este fue el quinto día.

Dios dijo: «Que la tierra produzca toda clase de seres vivientes: ganado, reptiles y animales salvajes de toda especie». Y así sucedió.

Dios hizo las diversas clases de animales del campo, las diversas clases de ganado y todos los reptiles de la tierra, cualquiera sea su especie. Y Dios vio que esto era bueno.

Dios dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo».

Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer.

Y los bendijo, diciéndoles: «Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra».

Y continuó diciendo: «Yo les doy todas las plantas que producen semilla sobre la tierra, y todos los árboles que dan frutos con semilla: ellos les servirán de alimento.

Y a todas la fieras de la tierra, a todos los pájaros del cielo y a todos los vivientes que se arrastran por el suelo, les doy como alimento el pasto verde». Y así sucedió.

Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el sexto día.

 

El segundo, a continuación del otro, lo encontramos en Gn 2, 4-23.

Cuando el Señor Dios hizo la tierra y el cielo,

aún no había ningún arbusto del campo sobre la tierra ni había brotado ninguna hierba, porque el Señor Dios no había hecho llover sobre la tierra. Tampoco había ningún hombre para cultivar el suelo,

pero un manantial surgía de la tierra y regaba toda la superficie del suelo.

Entonces el Señor Dios modeló al hombre con arcilla del suelo y sopló en su nariz un aliento de vida. Así el hombre se convirtió en un ser viviente.

El Señor Dios plantó un jardín en Edén, al oriente, y puso allí al hombre que había formado.

Y el Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles, que eran atrayentes para la vista y apetitosos para comer; hizo brotar el árbol del conocimiento del bien y del mal.

De Edén nace un río que riega el jardín, y desde allí se divide en cuatro brazos.

El primero se llama Pisón: es el que recorre toda la región de Javilá, donde hay oro.

El oro de esa región es excelente, y en ella hay también bedelio y lapislázuli.

El segundo río se llama Guijón: es el que recorre toda la tierra de Cus.

El tercero se llama Tigris: es el que pasa al este de Asur. El cuarto es el Eufrates.

El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el jardín de Edén, para que lo cultivara y lo cuidara.

Y le dio esta orden: «Puedes comer de todos los árboles que hay en el jardín,

exceptuando únicamente el árbol del conocimiento del bien y del mal. De él no deberás comer, porque el día que lo hagas quedarás sujeto a la muerte».

Después dijo el Señor Dios: «No conviene que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada».

Entonces el Señor Dios modeló con arcilla del suelo a todos los animales de campo y a todos los pájaros del cielo, y los presentó al hombre para ver qué nombre les pondría. Porque cada ser viviente debía tener el nombre que le pusiera el hombre.

El hombre puso un nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales del campo; pero entre ellos no encontró la ayuda adecuada.

Entonces el Señor Dios hizo caer sobre el hombre un profundo sueño, y cuando este se durmió, tomó una de sus costillas y cerró con carne el lugar vacío.

Luego, con la costilla que había sacado del hombre, el Señor Dios formó una mujer y se la presentó al hombre.

El hombre exclamó: «¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Se llamará Mujer, porque ha sido sacada del hombre».

 

Curiosamente, el segundo relato, es mucho más antiguo que el primero. Áquel, el segundo, el más antiguo, corresponde a la llamada fuente yahvista, y se centra en la creación del hombre. Pero el primero, el más moderno, data aproximadamente del siglo VI, cuando el pueblo elegido estaba cautivo en Babilonia: es la denominada fuente sacerdotal o elohista; en este primer relato, el autor sagrado quiso desmarcar la fe de Israel completamente de las tradiciones religiosas de los pueblos circundantes, ya fuera la egipcia, la babilonia, etc.. -pensemos en lo duro que fue para Isarel vivir en el mundo pagano de los babilonios-. Así, mostrando una cosmogonía, lo primero que hace es explicar que Dios existía antes que nada: no surgió a partir de un caos previo, como ocurría en algunas de esas religiones paganas, sino que Él era anterior a ese mismo caos  (Al principio Dios creó el cielo y la tierra.

La tierra era algo informe y vacío, las tinieblas cubrían el abismo, y el soplo de Dios se cernía sobre las aguas.

Entonces Dios dijo: «Que exista la luz». Y la luz existió). Es un Dios al que se le atribuye el verbo hebreo bará, crear: crear de la nada, no a partir de lo existente. Ninguna de las civilizaciones de alrededor afirmaban tal cosa; ni siquiera los mismo griegos, cuya sabiduría fue altísima, disponían del concepto de creación.

A su vez, es un Dios único, omnipotente, que no disputa con otros dioses; todo procede de Él; así, el autor de la fuente elohista incide en que la naturaleza es creación de Dios, no un dios o varios en sí misma: el sol, la luna, las estrellas... (Dios dijo: «Que haya astros en el firmamento del cielo para distinguir el día de la noche; que ellos señalen las fiestas, los días y los años, y que estén como lámparas en el firmamento del cielo para iluminar la tierra». Y así sucedió.  Dios hizo que dos grandes astros –el astro mayor para presidir el día y el menor para presidir la noche– y también hizo las estrellas). Nada hay que temer, ya que los mismos demonios tienen su origen existencial en Dios; ninguno puede hacerle frente: así, de un plumazo, fulmina las doctrina dualistas del combate eterno entre bien y del mal. Y, como no, coloca al hombre como culmen de la obra creadora de Dios.

¡Abandonémonos a su divina Misericordia, y a su poder infinito! ¡Nada hay que temer en los brazos de Cristo, ni al mismísimo Diablo!

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Published by J.L.R.P. - en VARIOS
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Comentarios

Hoteles Las Palmas 12/01/2011 16:15


Muchas gracias por esta reflexion que nos habeis dejado por aqui, la verdad que teneis un monton de razon, asi que gracias!

J.L.R.P. 12/01/2011 18:57



 ¡Gracias a ti, amigo! Por tu colaboración, y por tu amabilidad. ¡Un abrazo fuerte y que Dios te bendiga!



Daima 10/21/2011 10:59



Test


(puedes borrar esté comentario si aparece en tu blog ^^)



J.L.R.P. 10/21/2011 12:37



¡Me ha llegado, gracias Daima! ¡Que Dios te bendiga!



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