Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
27 septiembre 2011 2 27 /09 /septiembre /2011 23:33

Nuestra mentalidad cientifista, heredada de la Ilustración y de la fe en el progreso del siglo XIX, aún después de los desastres de las dos guerras mundiales en el siglo XX, perdura de forma insistente en estos comienzos del siglo XXI. Todos tenemos en mente que con el paso del tiempo, la familia humana va avanzando en todos los sectores de la vida. Pero aquí caemos en un gran error; esta visión, que es válida para la historia de la ciencia (no hay más que ver cómo ha aumentado la esperanza de vida gracias al perfeccionamiento de la medicina, o cómo podemos conectar con la otra punta del mundo en apenas unos segundos gracias al espectacular desarrollo de las telecomunicaciones), no lo es tanto para las ciencias humanas y sociales, tales como la Filosofía. ¡Qué duda cabe que en algunos aspectos como la conciencia a favor de la libertad -en contra de la esclavitud, o a favor los derechos humanos, a nivel general- se ha avanzado mucho, al menos en el mundo occidental! ¿Pero qué decir acerca del aborto? ¿Y de la falta de valores que muestra la sociedad? No por avanzar el tiempo, necesariamente avanza el hombre espiritualmente. ¿Acaso eran las teorías filosóficas de Nietzsche, expuestas en el siglo XIX, y tan influyentes en el desarrollo del fascismo, más evolucionadas que la escolástica medieval cristiana?; éste es un solo ejemplo de muchos que encontramos a lo largo de la historia del pensamiento. Como decía Pío XII, lo malo del mundo moderno (¡y ya han pasado unos pocos de años!) no es que se caiga en el pecado, ya que eso ha ocurrido en todas las épocas históricas; lo peor es que hemos perdido la conciencia de haber pecado.

 

Albert Keller, en su obra Teoría General del Conocimiento  insiste en la necesidad de que dicha ciencia, como en el resto de disciplinas filosóficas, aún teniendo en cuenta los trabajos, teorías y pensamientos de autores anteriores, no dogmatice sobre ellos. Con este fin nos expone palabras de Kant en su Lógica: Quien quiera aprender a filosofar, tiene que ver, por el contrario, todos los sistemas de la filosofía sólo como una historia del empleo de la razón y como objetos del ejercicio de su talento filosófico. Así, pues, el verdadero filósofo, como pensador por sí mismo, debe hacer un uso libre y personal de su razón, sin imitar servilmente; porque como bien señala el autor germano, la ciencia filosófica no puede ir acumulando como conocimiento verdadero lo dicho a lo largo de la Historia, sin un análisis racional previo: es ésta una de las principales diferencias entre la Filosofía (con las diferentes disciplinas que abarca, incluida la Teoría del Conocimiento) y las ciencias naturales. Creo que sería interesante, en este momento, relacionando las nociones de comienzo filosófico nuevo en cada persona y de libertad, recordar las palabras del Santo Padre Benedicto XVI en su Encíclica Spe Salvi:

En cambio, en el ámbito de la conciencia ética y de la decisión moral, no existe una posibilidad similar de incremento, por el simple hecho de que la libertad del ser humano es siempre nueva y tiene que tomar siempre de nuevo sus decisiones. No están nunca ya tomadas para nosotros por otros; en este caso, en efecto, ya no seríamos libres. La libertad presupone que en las decisiones fundamentales cada hombre, cada generación, tenga un nuevo inicio. Es verdad que las nuevas generaciones pueden construir a partir de los conocimientos y experiencias de quienes les han precedido, así como aprovecharse del tesoro moral de toda la humanidad. Pero también pueden rechazarlo, ya que éste no puede tener la misma evidencia que los inventos materiales. El tesoro moral de la humanidad no está disponible como lo están en cambio los instrumentos que se usan; existe como invitación a la libertad y como posibilidad para ella.

(…) Quien promete el mundo mejor que duraría irrevocablemente para siempre, hace una falsa promesa, pues ignora la libertad humana.

(…) No obstante, cada generación tiene que ofrecer también su propia aportación para establecer ordenamientos convincentes de libertad y de bien, que ayuden a la generación sucesiva, como orientación al recto uso de la libertad humana y den también así, siempre dentro de los límites humanos, una cierta garantía también para el futuro.

No se trata de menospreciar la labor de los grandes pensadores del pasado, y menos aún dentro de la Doctrina de la Iglesia Católica, ni de negar la existencia de unos derechos universales, faltaría más; al contrario, se trata de percatarnos que incluso las verdades más elementales debemos experimentarlas en nuestro interior como verdaderas, como irrenunciables.

 

Por otro lado, llegados a este punto, es importantísimo señalar también la diferencia entre conocimiento científico, o incluso nivel cultural, y sabiduría. No es lo mismo un hombre culto, o con alto nivel de conocimeinto científico-natural, que un auténtico hombre sabio; lo mismo se podría decir de un pueblo o una nación. Volvamos con el ejemplo de la Alemania nazi (¡y que conste que no tengo nada en contra de ese estupendo país): cuando Hitler ya gobernaba Alemania dictatorialmente, Otto Hahn hizo un descubrimiento trascendental, en 1938, para llegar a la fisión nuclear. Unos cuantos años antes, en 1927, el físico cuántico germánico W. K. Heisenberg, formuló el famoso Principio de la incertidumbre. Ambos científicos recibieron el Premio Nobel, el primero en la categoría de Química, y el segundo, en la de Física. Alemania posiblemente era el país más culto y avanzado científicamente de toda Europa por aquel tiempo. Y en cambio, mataron a seis millones de judíos, entre otras barbaries. Era un pueblo culto, ¿pero lo era sabio? Los cristianos sabemos que no, ya que sabio es aquél que teme al Señor, y sigue sus caminos. ¡Nunca abandonemos el camino de la verdadera sabiduría, hermanos!

 

Fuentes:

  • Alfonseca Moreno, Manuel; Grandes científicos de la humanidad, a-l; Espasa Calpe, Madrid, 1998.
  • Keller, Albert; Teoría General del Conocimiento; Herder, Barcelona, 1988.
  • Benedicto XVI; Spe Salvi. Salvados en la Esperanza; San Pablo, Madrid, 2007.

 

Compartir este post

Repost 0
Published by J.L.R.P. - en VARIOS
Comenta este artículo

Comentarios

Emilio 11/07/2011 21:24


La sola existencia del aborto y que los que lo practican lo consideren un bien y un derecho demuestra que nuestra conciencia anda muy mal. Si no me doy cuenta de mi pecado ¿cómo puedo arrepentirme,
pedir perdón y ser perdonado? Pues bien, S.S. Pio XII tenía mucha razón: el libertinaje actual que todo lo halla bueno, a partir del relativismo moral, es una ofensa a la justicia divina. Hay que
darse cuenta que el progreso científico y tecnológico no es verdadero progreso, pues no hace mejor al hombre. Basta ver cuánta gente enferma hay, espiritual y físicamente, debido al ambiente
malsano que nos rodea, cuyo esbirro principal es la televisión comercial. Seguro hay sistemas políticos y económicos mejores que otros; sin embargo, todo se corrompe por la cizaña del corazón
humano. Leí que la cizaña se parece al trigo y ahí está el problema. Sólo Dios puede decir lo que es bueno y malo, nadie más. Los hombres nos extraviamos con mucha facilidad. Concluyo al afirmar
que los tiempos actuales demuestran que el ser humano no puede gobernarse solo. Por eso Dios nos dio un rey y señor. ¡Venga a nosotros tu reino, Señor!


J.L.R.P. 11/07/2011 22:58



   ¡Qué razón tienes Emilio! Hoy día todo está permitido; como decía el filósofo ateo J.P. Sartre, el hombre sólo tiene que respetar los límites que él mismo se imponga. ¡Qué gran
error! Cuando el hombre es el que decide lo que está bien y lo que está mal, sin reconocer la existencia de una verdad por encima de él, de un bien morar objetivo, de una ley natural, acabamos
haciendo las barbaridades y atrocidades mayores que podamos imaginar. Sólo Dios nos puede decir lo que está bien y está mal, y estos designios, no cabe ninguna duda, son conformes a la razón.


       Eso sí, llevaba J.P. Sartre la razón en un punto. Porque como decía Dovstoieski, si Dios no existe, todo está permitido. Es imposible fundamentar seriamente
una moral universal, unos valores que deban ser respetados por todos, si prescindimos de Dios.


      ¡Un abrazo fuerte Emilio! Como siempre, tu comentario ha sido estupendo y acertadísimo. ¡Que Cristo implante su Reino en tu corazón!


      P.D.: ¡ay, si yo te contara la televisión que tenemos en España...!



Présentation

  • : El blog de inhocsignovinces.over-blog.es
  • El blog de inhocsignovinces.over-blog.es
  • : Blog católico acerca de la Historia del Cristianismo, en relación con temas actuales.
  • Contacto

Recherche

Liens