Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
25 julio 2011 1 25 /07 /julio /2011 14:15

        Vamos a tratar ahora uno de los dogmas más polémicos (la verdad no sé por qué, ya que el Nuevo Testamento es bastante claro al respecto) en el credo de la Iglesia Católica, que es el de la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo en las especies del pan y del vino ofrecidas en la Eucaristía, defendida por la Iglesia Católica desde sus mismos orígenes -aunque el dogma de la Transubstanciación no fuera declarado oficialmente hasta el IV Concilio de Letrán de 1215, y reafirmado en Trento, ello no niega lo anterior-. Ciertamente, los cuatro relatos de la institución del santo sacramento (Mc 14, 22-25; Mt 26, 26-29; Lc 22, 19-20; 1Co 11, 23-26) no dejan lugar a dudas, pero debido al rechazo que algunos de nuestros hermanos reformados (no el común de los protestantes, ni mucho menos) presentan hacia dicha creencia, aún yendo en contra del pensamiento de Martín Lutero, que aunque no aceptaba el dogma de la Transubstanciación, no dudaba que Cristo verdaderamente estaba presente en la Eucaristía (él abogaba por la Consubstanciación, presencia a la vez de la substancia del Cuerpo de Cristo, y de las substancias del pan y del vino).

       En esta serie de posts en que trataré el tema, voy a usar argumentos de diversa índole; unas veces serán históricos, otras veces se situarán dentro del análisis lingüísitco (no sé si éste sería el término más adecuado); en unas ocasiones externos a los mismos relatos, y otras veces internos. Espero, si el Espíritu Santo me ilumina, poder mostrar la evidencia de que Cristo, mediante esas palabras de institución de la Eucaristía, verdaderamente quiso dejarnos su Cuerpo y su Sangre en las especies del pan y del vino como presencia permanente de Él entre nosotros, y no sólo encargarnos el memorial de su Pasión.

 

       Empecemos precisamente con la calificación de memorial que recibe la Eucaristía. Este término proviene del vocablo hebreo zikkarón, y hacía referencia a la característica de "recuerdo" que poseían las fiestas judías para la intervención salvadora que Dios había realizado en la historia del pueblo elegido. Así, por ejemplo, Yahveh había mandado a su pueblo que recordara de generación en generación, para siempre, la liberación de la esclavitud y su salida de Egipto mediante la celebración de la Pascua (Éx 12, 14). Pero este recuerdo-memorial (zikkarón), tal y como han señalado exegetas entre los que se encuentran José Antonio Sayés (doctor en Teología por la Universidad Gregoriana, y profesor de Teología Fundamental en la Facultad de Teología del Norte de España) o Gerardo Sánchez Mielgo, o.p. (catedático de Nuevo Testamento en la Facultad de Teología de Valencia), este término no aluda simplemente a un recuerdo de hechos que sucedieron en el pasado, sino que conlleva a su vez una actualización de la acción salvadora de Dios en medio de su pueblo. Por ello, la idea de que en el sacramento de la Eucaristía, la Nueva Pascua cristiana, en la que celebramos la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor, Él mismo se hace presente actualizando su sacrificio expiatorio, concuerda con la visión que el pueblo judío tenía de sus fiestas, entre ellas, la Pascua. Pero mucho ojo: con ello no quiero decir que en la Pascua hebrea el pueblo de Israel creyera que Dios se hacía presente de un modo tangible, en Cuerpo, Alma y Divinidad, tal y como ocurre en la Eucaristía; ellos ni siquiera tenían esa concepción en cuanto al Arca de la Alianza (además, para ellos, la Encarnación de Dios era algo que no podían ni imaginar a causa de su concepto totalmente trascendente del Creador). Lo que quiero decir es que ya el antiguo pueblo judío reconocía el valor actualizante del memorial de sus celebraciones, a través del cual los designios de Yahveh se volvían a hacer presentes en el hoy en favor de su pueblo, ayudándonos esto a entender no sólo la consideración católica de la actualización de la acción salvadora de Dios en el Santísimo Sacramento del Altar, sino la intervención directa de Dios en nuestra historia, en el día a día, a través de los siete sacramentos.

         Creo que esta vinculación con la Antigua Alianza de la Torá es necesaria indicarla como primer paso para la comprensión del profundo significado que Cristo quiso que la Eucaristía, la Nueva Alianza en su Cuerpo y en su Sangre, guardara para su Iglesia.

Compartir este post

Repost 0

Comentarios

Emilio 08/21/2011 03:39



Tal vez, querido hermano, no sea tan difícil el comprender que nuestros "hermanos" protestantes no puedan o no quieran entender el dogma de la Transubstanciación; basta recordar que su actitud
fundacional es la de "no estar de acuerdo". Esto queda en evidencia en la infinidad de sectas en las que, actualmente, se subdividen. Me hacen recordar la ocasión en la que el Señor preguntó el
nombre a un demonio y éste respondió Legión.


Bajo los reinados de Enrique e Isabel Tudor, no sólo se perseguía a los católicos sino tambien a los protestantes que no estaban de acuerdo con la doctrina de sus reyes. Enrique VIII comenzó
reclamando la supremacia sobre la Iglesia de Inglaterra; sin embargo, como la actitud básica es "no estar de acuerdo" y, además, el interpretar la Escritura según el parecer de cada uno, la cosa
se salía de control, poniendo nerviosos a los mismos que encendieron el fuego.


Aprovecho la oportunidad de preguntarle, ya que los protestantes dicen que la Biblia se explica a si misma y que aquello que no está consignado en ella es error, ¿en qué parte de la Escritura
está el versículo en el cual fundamentan tal afirmación?.


Aprovecho la oportunidad de agradecerle la enseñanza que me brinda.



J.L.R.P. 08/22/2011 22:03



    ¡Saludos Emilio! Gracias por tu comentario. Tienes más razón que un santo; los protestantes, con su actitud destructiva, nada constructiva, no lucharon por por buscar la
unidad, sino que se separaron, surgiendo a partir del Cisma una impresionante cantidad de "sectas" que no han hecho sino enturbiar más la situación del Cristinismo y provocar la división y
la confusión de los fieles.


     ¡Cómo me ha gustado tu comentario acerca del error protestante de considerar que sólo lo que hay en la Biblia es digno de creencia. TODO DEBE CONCORDAR CON
LA BIBLIA, NO EXISTIR CONTRADICCIÓN; PERO LA IGLESIA CATÓLICA, COMO PODEMOS VER POR EJEMPLO DESDE EL CONCILIO DE TRENTO, Y AÚN DESDE ANTES, LA PALABRA DE DIOS NO SÓLO LA CONSTITUYEN LAS SAGRADAS
ESCRITURAS (QUE TAMBIÉN, FALTARÍA MÁS), SINO ADEMÁS, LA TRADICIÓN, Y EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA.


       Es curioso ver cómo el Protestantismo original defendía el principio de Sola Scriptura, pero a la vez, leemos cómo Lutero, para
criticar el papel de la Virgen María en el seno de la Iglesia, usaba pasajes que no existían en las Sagradas Escrituras, sino que provenían de otras fuentes.


     Creo que para el asunto es esencial meditar sobre las palabras de Cristo en las palabras de la Última Cena relatada por San Juan antes de la oración sacerdotal:
Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podeís con ello. Cuado venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará
lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros (Jn 16, 12-14). Y es que Dios sigue
hablando a su Iglesia...


      Un abrazo fuerte, gracias por todo, y ¡que Dios te bendiga Emilio!



Présentation

  • : El blog de inhocsignovinces.over-blog.es
  • El blog de inhocsignovinces.over-blog.es
  • : Blog católico acerca de la Historia del Cristianismo, en relación con temas actuales.
  • Contacto

Recherche

Liens