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12 febrero 2012 7 12 /02 /febrero /2012 19:30

          J.R.R. Tolkien (Bloemfontein -Sudáfrica-, 1892/Bournemouth, Hampshire -Inglaterra-, 1973), escritor y filólogo, autor de la maravillosa trilogía de El Señor de los Anillos y por ende creador del fantástico mundo de la Tierra Media, mantuvo una profunda vida cristiana a lo largo de toda su existencia. Por más añadidura, es esencial indicar que a pesar de ser británico, profesaba la fe católica. 

          En su misma obra se pueden rastrear importantes elementos religiosos, si bien no de forma explícita, sí de manera implícita o simbólica. Él mismo lo reconoció así en varias cartas. Tolkien mantuvo una abundante correspondencia tanto con sus editores, como con su mujer cuando mantenían tan sólo un noviazgo, así como con sus hijos. Fueron publicadas por Humphrey Carpenter, biógrafo del humilde filólogo, en colaboración del continuador de la saga Tolkien, su hijo Christopher. De esta selección de más de 300 cartas, me gustaría destacar un par de ellas, en las que nuestro querido escritor manifestó claramente su desacuerdo con la política antisemita mantenida por el estado nazi alemán. Ambas están fechadas el 25 de julio de 1938, poco antes del comienzo de la II Guerra Mundial. En la primera de ellas, Tolkien responde a sus editores tras haberles enviado éstos una carta de la empresa alemana interesada en publicar El Hobbit en aquel país. Al parecer, la editorial alemana, Rütten & Loening, estaba muy interesada en saber si el erudito británico tenía un origen ario. La segunda de las cartas es uno de los dos borradores que J.R.R. Tolkien propuso a sus editores como posibles respuestas a los empresarios alemanes; como sólo se ha conservado la que expongo a continuación, es de suponer que el otro borrador fue el enviado, y que posiblemente aún era más contundente si cabe.

 

25 de julio de 1938
Debo decir que la carta de Rütten y Loening que usted me adjunta es un poco
rígida. ¿Tengo que soportar esta impertinencia porque llevo un apellido alemán, o la
lunática ley que los rige exige un certificado de posesión de un origen «arisch» por
parte de todas las personas de todos los países?
Personalmente,  me  sentiría  inclinado  a  rehusar  una  Bestätigung -confirmación-
(aunque pueda hacerlo en realidad) y demorar la traducción al alemán. De cualquier modo,
objetaría fuertemente que semejante declaración apareciera impresa. No considero
la (probable) ausencia de toda sangre judía como necesariamente honorable; tengo
numerosos amigos  judíos y  lamentaría dar cualquier  fundamento a  la  idea de que
suscribo la doctrina racista, perniciosa y del todo anticientífica.
Usted  es  el  principal  implicado  y  no  puedo  hacer  peligrar  la  oportunidad  de

una publicación alemana sin su aprobación. De modo que le presento dos borrado-
res de posibles respuestas. 

 

 

25 de julio de 1938    20 Northmoor Road, Oxford
Estimados señores:
Gracias por su carta .... Lamento no tener muy en claro a qué se refieren con
arisch. No soy de extracción aria: eso es, indo-iraní; que yo sepa, ninguno de mis
antepasados hablaba  indostano, persa, gitano ni ningún otro dialecto afín. Pero si
debo entender que quieren averiguar si soy de origen judío, sólo puedo responder
que lamento no poder afirmar que no tengo antepasados que pertenezcan a ese do-
tado pueblo. Mi tatarabuelo llegó a Inglaterra desde Alemania en el siglo XVIII; la
mayor parte de mi ascendencia, por tanto, es puramente inglesa, y soy súbdito de

Inglaterra; eso debería bastar. No obstante, me he acostumbrado a considerar mi
apellido alemán con orgullo, y seguí considerándolo así durante todo el período de
la lamentable pasada guerra, durante la cual serví en el ejército inglés. Sin embar-
go, no puedo dejar de comentar que si averiguaciones impertinentes e irrelevantes
de esta especie han de convertirse en la regla en cuestiones relacionadas con la li-
teratura, no está entonces distante el momento  en que  tener un apellido alemán
deje de ser fuente de orgullo.
La averiguación en que se involucran sin duda obedece a  las leyes de vuestro
propio país, pero que éstas deban aplicarse a súbditos de otro Estado no es correc-
to, aun si tuvieran (y no la tienen) la menor relación con los méritos de mi obra o la
conveniencia de su publicación, de  la que parecen estar satisfechos sin  referencia
alguna a mi Abstammung
(ascendencia, genealogía).

Confío en que encontrarán esta respuesta satisfactoria,
atentamente suyo, 
J.R.R. Tolkien.

 

¡Demos gracias a Dios por el tremendo siervo que obsequió a toda la humanidad!

 

Fuentes:

Carpentier, Humphrey (selección); Cartas de J.R.R. Tolkien; Minotauro, Barcelona, 1993.
 

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Comentarios

Emilio 02/17/2012 02:22


MANUEL GONZÁLEZ GARCÍA,
OBISPO DE MÁLAGA Y PALENCIA

(1877-1940)

“Pido ser enterrado junto a un Sagrario, para que mis huesos después de muerto, como mi lengua y
mi pluma en vida, este siempre diciendo a los que
pasen : ¡Ahí esta Jesús!, ¡Ahí está! ¡No dejadlo
abandonado! ¡Madre Inmaculada... llevad mi alma
a la compañía eterna del corazón de
Jesús en el Cielo!”.

Emilio 02/17/2012 02:15


Este es el link:


http://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Gonz%C3%A1lez_Garc%C3%ADa


 


El documental lo vi en EWTN.


Un abrazo.


Ps. Agradezco al Señor y a su santísima Madre el honor de su amistad o, por lo menos, de la gentileza y generosidad con que me responde.

Emilio 02/17/2012 00:34


El nombre es Manuel González García. Ya es beato. Nació en Sevilla, pero quería mucho a la ciudad de Málaga. Además, como usted, querido hermano, era un gran devoto de la Eucaristía. Por otra
parte, se comprende que no lo ubique, pues España tiene tantos santos canonizados. Chile tiene dos santos, Santa Teresa de los Andes y San Alberto Hurtado. Además, una beata, Laura Vicuña.


Un gran abrazo.

J.L.R.P. 02/17/2012 14:14



     ¡¡Saludos de nuevo querido Emilio!! ¡Claro, te refieres al Beato don Manuel González, el que fuera obispo de mi Málaga! Fue un hombre auténticamente santo, puedes tenerlo
por seguro. Le tocó ser obispo de Málaga en una época aciaga para nuestra tierra; por ejemplo, tuvo que vivir el ascenso de la II República en 1931, cuando los anticlericales
asaltaron nuestras glesias y conventos, quemándolos, arrasando con todo, y destrozando muchísimas obras de arte que guardaban nuestros templos. Entonces tuvo que huir a
Gibraltar, y más tarde a Madrid, para dirigir desde allí la diócesis malacitana desde Madrid.


      Fíjate, Emilio, si era grande su vocación eucarística, que se le conoce como el "obispo de los sagrarios olvidados", o también como el "Apóstol de la Eucaristía".
Sufría mucho cuando pensaba que había tantos y tantos sagrarios abandonados, en soledad y mal estado. Siendo obispo de Málaga, fundó la congragación de las Misioneras Eucarísticas de Nazaret
(conocidas como las nazarenas, muy queridas en Málaga); y ya como obispo de Palencia, creó la Juventud Eucarística Reparadora en 1939. El mismo seminario de nuestra diócesis fue construido por
él, y aunque no pudo concluir la obra, su plan era alzar una auténtica ciudad para los sacerdotes, en la que para ir de un lado a otro, siempre hubiera que pasar por delante del sagrario de la
capilla.


        ¡Gracias por tu colaboración amigo! ¡No sabes el bien que haces Emilio! ¡Un abrazo y que María te proteja siempre, hermano!



Emilio 02/16/2012 02:50


Hola, hermano. Hay un coterraneo suyo que me llama la atención: Manuel Díaz. ¿Qué sabe de él? Fue un cura muy santo, devoto de la Eucaristía.

J.L.R.P. 02/16/2012 22:07



        ¡Hola hermano! Me alegra muchísimo volver a ver uno de tus comentarios. Sabes, no conozco a ese sacerdote. ¿Puede ser un cura jesuita que pastorea en
Perú? Gracias por enseñarme cosas nuevas amigo mío, no sabes el bien que haces. Un abrazo fuerte,  gracias de nuevo,  y ¡¡¡¡que Dios te bendiga Emilio!!!!



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