Blog católico acerca de la Historia del Cristianismo, en relación con temas actuales.
Veamos otra gráfica anécdota acerda del Beato Juan Pablo II, narrada esta vez también por Miguel Álvarez Morales en su entretenidísima obra El joven que llegó a Papa.
En el Parque de los Príncipes de París, en su primer viaje francés, se concentraron miles de jóvenes. A la salida del estadio, un muchacho de unos veinte años logró acercarse a él y le gritó:
-Soy ateo, ¡ayúdeme!
El Papa se acercó al chico y, tomándolo aparte, le dirigió unas palabras. El caso es que un tiempo después, ya en Roma, Juan Pablo II manifestó a su secretario que sentía cierta preocupación:
-No sé si he sabido darle la respuesta adecuada a aquel joven de París. Escriba al cardenal a ver si es posible localizarlo.
Aunque parecía imposible dar con él, a través de algunas organizaciones que colaboraron en aquella magna concentración, y de algunas personas que fueron fotografiadas a la salida del acto, pudieron encontrar al joven ateo.
-El Papa -le dijeron- ha pedido que te buscáramos. Quiere que sepas que reza por ti y que está preocupado porque le parece que no supo darte la respuesta adecuada a lo que le preguntaste.
-La verdad es que al salir del acto fui a una librería y compré el Nuevo Testamento. Al abrilo y leer, encontré la respuesta a lo que buscaba. Ahora estoy recibiendo intrucción en la fe católica. Díganle al Papa que pronto recibiré el bautismo.
Pastor de almas...
Fuentes:
Álvarez, Miguel; El joven que llegó a Papa; Casals, Barcelona, 2004.