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4 abril 2012 3 04 /04 /abril /2012 14:47

      Como dije en el post anterior, vamos a analizar algunas de las posibles relaciones o parentescos que esos hermanos del Señor mantenían con Él, rechazando, evidentemente, la posibilidad de que fueran hermanos de la misma Madre, que queda desmontada, como ya señalamos, y seguiremos señalando con argumentos bien cimentados. Pero empecemos por orden:

       Los autores que interpretan el concepto de hermanos del Señor en el sentido de hermanos carnales, suelen indicar la existencia de una serie de versículos del Nuevo Testamento, entre los cuales estarían los siguientes: Mc 3, 31-35; Mt 13, 53-56 ó Hch 1, 14. Si nos fijamos, todos estos pasajes hacen referencia a la vida pública de Jesús o a la Iglesia nacienteen el cenáculo tras la Ascensión de Jesucristo. Pero ninguno transcurre en los años de la infancia del Mesías. Con toda seguridad, muchos investigadores dirán que es completamente lógico, ya que los capítulos que hablan de la niñez de Jesús son escasísimos, y que por tanto la probabilidad de que en ellos se mencionara a los hermanos carnales de Cristo sería mucho menor. Estaríamos hablando tan sólo de Mateo 1 y 2, y los dos primeros capítulos de Lucas (considerando también la Anunciación, etc.). Además, dirán los investigadores ávidos por desmontar el dogma de la Virginidad Perpetua, es posible que María tardara un tiempo en dar a luz al resto de hijos que tuvo, y que por ello no encontremos restos en esos Evangelios de la Infancia. Pero esto no es exactamente así, ya que en el capitulo 2 del Evangelio de Lucas, encontramos un pasaje que a mi juicio se le ha prestado poca atención en lo referente al tema de los hermanos del Señor. Es el siguiente:

Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de Pascua. Cuando tuvo doce años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres. Pero creyendo que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban entre los parientes y conocidos; pero al no encontrarle, se volvieron a Jerusalén en su busca.

Y sucedió que al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas. Cuando le vieron, quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: "Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando" Él les dijo: "Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?" Pero ellos no comprendieron  la respuesta que les dio

Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos. (...). -Lc 2, 41-51-.

Cuando Cristo se quedó en Jerusalén sin que lo supieran sus padres, tras la peregrinación de la familia por Pascua, tenía Jesús nada más y nada menos que doce años; María ya debería haberle dado más de un hermano a Cristo ¿Por qué, si el Señor tenía hermanos carnales, no son mencionados en este pasaje lucano, tan propicio para ello? Tan propicio, claro, si verdaderamente estos hermanos de padre y madre hubieran existido. Porque lo que está claro es que el mismo San Lucas conocía a los llamados hermanos de Jesus, tal y como vemos en los Hechos de los Apóstoles, obra redactada por él, y la cual en un principio posiblemente formaba una sóla narración junto a su Evangelio.

Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos (Hch 1, 14).

También en su Evangelio nombra a los hermanos de Cristo:

Se presentaron donde Él su madre y sus hermanos, pero no podían llegar hasta Él a causa de la gente. Le anunciaron: "Tu madre y tus hermanos están ahí fuera y quieren verte" (...) -Lc 8, 19-20-

Por tanto, no se puede alegar que San Lucas no mencionara a los hermanos carnales de Jesús en el pasaje del Niño perdido y hallado en el Templo porque no le interesara el tema, ya que sí los nombra en otros pasajes, tanto de su Evangelio como de los Hechos. Entonces, ¿por qué no los menciona en dicho pasaje? Todas las referencias que encontramos en el Nuevo Testamento a los hermanos de Jesús. están en relación con momentos de la vida del Señor en los que se supone (no podemos asegurarlo al 100%, evidentemente) que ya no vivía San José. Creo sinceramente que esta ausencia de mención a los hermanos de Jesús en Lc 2, 41-51 se puede deber a que la relación entre ellos y Cristo no era en esos momentos tan fuerte, ya que no estamos ante hermanos carnales.

¿Qué respuesta podríamos dar entonces a este enigma? ¿Por qué Lucas no los menciona en el episodio del Niño Jesús perdido y hallado, y sí posteriormente? La verdad es que no lo sé. Lo que sí queda claro por lo que hemos expuesto es que en ningún caso se trataba de un parentesco de misma madre y mismo padre. Ahora bien, hay que decir que el exegeta alemán Josef Blinzler ha dado una interesante respuesta a esta cuestión, señalando que estos hermanos de Jesús no eran sino primos, parientes cercanos, pero nunca hermanos carnales (recordemos que los términos aha -arameo- y 'ah -hebreo-, que están detrás del adelfòs griego, significaban hermano, pero de una manera amplia, ya que podían llegar a indicar hermano, primo, sobrino, discípulo...).

Reproduzcamos sus palabras, que las encontramos en la magna obra Hipóstesis sobre María de Messori:

Como se puede deducir del silencio de los Evangelios sobre José, éste debió de morir pronto. Después de su muerte, María, con su hijo, debió de unirse a la familia de su (¿o de sus?) parientes más próximos. Los hijos de esta familia (¿o familias?), crecidos con Jesús, fueron llamados por la población sus hermanos y hermanas, pues en las lengua semíticas no existía otro término conciso para señalarlos.

¿Y cuáles serían exactamente estos parientes llamados hermanos del Señor? El doctor en Sagrada Teología y profesor de la Universidad de Navarra, Juan Luis Bastero de Elizalde, nos expone una sugerente tesis, muy lógica, que podríamos resumir de la siguente manera:

Los exegestas contrarios a la virginidad perpetua de María se basan en pasajes como Mt 13, 55-56, ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago y José, Simón y Judas? Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? o Mc 6, 3, ¿No es ésste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago y de Joset -José- y de Judas y de Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros? Por tanto, un buen número de hermanos carnales tuvo Jesús según los autores que niegan la virginidad de María tras el parto. Nos dice Bastero de Elizalde que por el uso reiterativo que de la cópula kay (y) se hace en el texto del apóstol Mateo, podemos deducir, con visos de realidad, que los cuatro personajes -Santiago, Joset (José), Judas y Simón eran hijos de los mismos padres.

Sigamos. Ahora bien, todo parece indicar que Santiago y José, y por ende los cuatro, eran hijos de la llamada otra María, no de la Virgen Madre de Jesús. ¿Por qué? Pues por estos pasajes, que hablan de las mujeres que estaban cerca de Jesús en la cruz del Calvario:

 Mc 15, 40: Había también unas mujeres mirando desde lejos, entre ellas, María Magdalena, María la madre  de Santiago el menor y de Joset -José-, y Salomé (...).

Mt 27, 55: Había allí muchas mujeres mirando desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús de Galilea para serviler. Entre ellas estaba María Magdalena, María la madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.

Y luego dice Mateo, ya con Cristo enterrado en el sepulcro...

 Mt 27, 61: Estaban allí María Magdalena y la otra María, sentadas frente al sepulcro.

Esta otra María posiblemente fuera la madre de Santiago y Juan, pero independientemente de este dato, lo que queda claro es que aquella María madre de Santiago y Juan es una mujer diferente a la Madre de Jesús, ya que, ¿qué sentido tendría referirse a ella de esa manera -madre de Santiago y Juan-, y no como Madre de Jesús.

Si observamos el versículo paralelo del Evangelio de Juan -19, 25-, leemos: Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Clopás, y María Magdalena. Si comparamos este versículo con Mc 15, 40 y Mt 27, 55, en los que se nombra a María Magdalena y a María la madre de Santiago y José, podemos deducir, con visos de realidad, que la María mujer de Clopás, hermana de la Madre de Jesús, que menciona Juan era la madre de Santiago y José. Pero si esta María fuera hermana carnal de la Virgen María, sería algo extraño, ya que llevarían el mismo nombre; por ello, y debido al amplio significado que en hebreo y arameo tenía el término hermano, es posible que fuera hermana de José (el esposo de Nuestra Señora) -¿o prima de la Virgen?-.

Continuando, hay que decir que según muchos exegetas, tal y como nos cuenta Bastero de Eleizalde, este Clopás podría ser el Alfeo padre de Santiago, apóstol de Jesús -llamado Santiago el del Alfeo o Santiago el menor-, ya que los nombres griegos Alphaios y Klôpas tendrían su origen en el hebreo Halphaï o K(h)olphaï; no hay que olvidar que Alfeo y Clopás contienen las misma consonantes. Interesante hipótesis, desde luego.

Por si todo esto fuera poco, sabemos por la narración de Hegesipo, quien como vimos en el artículo anterior vivió prácticamente en época apostólica y era originiario de Palestina, por lo que debía conocer bien aquel ambiente, que Simón era hijo del tío del Señor (primo por tanto), es decir hijo de Clopás, y fue nombrado obispo de Jerusalén por unanimidad. Se le dio la preferencia, a causa de que era primo (anepsios) del Señor. Luego, de otro de estos hermanos de Jesús dice que era hermano según la carne, pero aquí se refiere más bien a que no era hermano espiritual, como los apóstoles, sino de familia, por lo cual podía indicar a un primo también. Comprenderá el lector que es lo que nos dice el sentido común, ya que si de Simón habla claramente como primo del Señor, ¿iban a tener los demás -Santiago, Judas y José- diferentes parentescos? Sería algo complicado, por toda la reflexión que hemos realizado hasta aquí.

 

¡Bendita sea la Inmaculada María, siempre Virgen! ¡Ella nos acerque al pie de la cruz!

 

Fuentes:

Messori, Vittorio; Hipótesis sobre María; LIBROSLIBRES, Madrid, 2007.

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